Siento como el viento esta cargado de nuevas energias, como las estructuras van callendo, como los poderosos son derrotados y como todo se transforma a nuestro alrededor. Y eso nos contagio.
Cierto que el 2011 fue un año como hace mucho tiempo no ha habido, para mi microambiente, para el macroambiente, para el mundo.
Y la epidemia masiva del 2011 fue de proporciones, y no termina hoy. Es más, va en aumento.
Aumenta porque no es la enfermedad, sino la cura.
La cura a un sistema en decadencia, al mal de la codicia, la ambición desmedida por el poder, el dinero sin sentido. A la perdida de humanidad y de valoración a las cosas simples.
Emocionada veo como esos cambios nacen en lo más profundo del ser humano, cada vez son más los que estamos saliendo de la matrix y soñando con algo distinto que nuestros padres y abuelos no entienden. Y juzgaran.
Este 2012 lo espero con los brazos abiertos, le digo que lo viviré desde principio a fin y no desperdiciaré ni un sólo día, que cada hora cada minuto será algo magnífico, porque se que algo me tiene preparado, aún no sé lo que es, pero como alguien me dijo hoy, 'mañana es el primer día del resto de nuestras vidas'.
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