martes, 3 de enero de 2012

La confesión

De rodillas, con mis manos en el lodo,
te confieso a ti, tierra madre mujer.
Con la cabeza gacha para que mi mente se someta
y deje hablar a mi espíritu.
Confesar lo que soy, lo que quiero.
En mi vida anterior aprendí a reprimirlo,
por que me obligaron, 
en esa otra vida que me dieron prestada,
y que no era mia.
Ahora, renacida, 
dueña y señora de mi existencia,
abro los ojos, mi corazón y mi espíritu,
saco mi voz fuerte,
para que las palabras
se las lleve el viento y las
lleve por el mundo.
Al viento digo,
mi verdad absoluta e innegable,
mi Yin liberado,
de las ataduras del pasado,
para abordar este nuevo año,
para equilibrar el Yang.

Gracias sol del sur, que te viniste al norte para iluminar con tu luz a aquellos que siempre teníamos nuestra mirada desviada y que con tu calor, hiciste bullir mi verdad e iniciar la reconciliación a través de la confesión.




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