Sólo necesito encontrar la hebra de lana que esta escondida en la madeja para empezar a tejer mi trabajo, el último y más difícil. He ido escalando en los métodos para encontrar la inspiración, un cigarro, una salsa para bailar y liberar energía, chocolates y evasión con música y series. Nada funciona..
Hoy decidí que una copa de vino será mi gatillo, encontraré esa hebra perdida y sin miedo empazaré con la introducción y luego uno tras otro los títulos y subtítulos, pasará el sol sobre mi cabeza y yo terminaré.
Es difícil, se me hace difícil porque la cobardía me gana. He sido valiente para tirarme de puentes, por rios de barro, apagar incendios, enfrentar olas en el mar y sanar heridos. Pero esto es una pared de ladrillos que no sé como escalar, la miro y estoy paralizada, no hay nadie a mi alrededor y desde la altura me mira el professor, como en la escena de Alicia en el país de las maravillas y siento que la pared crece y crece.
Me la he quedado mirando muchos días, he mirado hacia atrás para olvidarla y evadirla pero la tengo que pasar, no queda otra. A mi lado la madeja de lana, para qué?? es lo único que tengo...
Quizás si encuentro la hebra podré botar los ladrillos que estan frente a mi. Si así es, ahora entiendo...
Los ladrillos los pusieron mis demonios para atemorizarme y debilitarme. Para eso esta la madeja y con el corazón dando las ordenes a mi cabeza logré encontrarla estaba entre mi pelo, desordenado y cada vez más crespo pelo. Ya todo esta bien, la hebra, la madeja y el muro de ladrillos que ahora, sin miedo, lo podré derribar.
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