lunes, 14 de noviembre de 2011

Aprendiendo a caminar

Sali de mi piecita pequeña y desordenada para tomar aire fresco y empece a caminar donde mis pies me llevaran. Llegue a Plattfields el parque frente a mi hogar, mi nuevo hogar, y disfrute del paisaje mientras el aire frío del otoño me pegaba en la cara. Y me di cuenta que aprendí a caminar, que ya no necesito correr y que puedo disfrutar en paz de un paseo acompañada de mi misma. Y acá no era la única, habían muchos paseando solos y por sus caras disfrutando de las mismas cosas. La felicidad me llenaba el corazón, mientras caminaba fumando un cigarro, que importaba fumar un cigarro? que importaba caminar en vez de correr? que importaba si no me había bañado y estaba con el buzo de casa? Acá nada importa, estas absolutamente solo en el mundo y esa soledad te obliga a quererte, a mirarte, a disfrutarte.
Y no puedo explicar esa sensación que es producto de los años pasados, la madurez, el crecer y el dejar atrás y pese a los grandes desafios que tengo día a día, de mis días de encierro y frustración he salido adelante, he conocido gente maravillosa, en un lindo país construyendo mi futuro, del cual ya no tengo ansiedad, no espero nada de la vida para que me llegue todo. Have fun & live long.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Carencias afectivas

Claro que podría estar abrazada a tu cuello toda la noche, podría empezar a llover como siempre y me habría quedado agarrada a ti, largamente, disfrutando del calor humano después de tanto tiempo.
Claro que me gusta y me siento cercana a ti, porque encontrar en babel a alguien que hable tu misma lengua te hace sentir más cerca de casa. Y si que tenemos la misma lengua.....
PERO....PERo... PEro... Pero .......pero... es sólo carencia afectiva. Extraño un abrazo de contención y no los voy a reemplazar por los tuyos.
Quiero unos brazos que sean mios y no compartidos, y si tienen dueña mejor no saberlo, son de las pocas cosas que nunca quiero saber y ante lo cual la ignorancia es una bendición . Es MUY facil tomar la morfina para aliviar la carencia afectiva pero prefiero sufrir el dolor crónico que vivir la desintoxicación. Ya estuve ahí y no volveré a estar, quizas es la prueba que la vida me pone para poder darme de alta, definitivamente, de mis enfermedades del alma.