martes, 24 de junio de 2014

La Giugliana

La Giugliana fue mi tia abuela, hermana de mi nono. Una mujer flaca, de un cutis maravilloso, blanco y terso hasta sus últimos momentos. Siempre miraba mi rostro halagando mi cutis y compartiendo sus secretos para mantenerlo.
La Giugliana era muy muy flaca, de movimientos torpes y nerviosos como yo. Su cuerpo la acompañaba pero su cabeza se llenó de pájaros. Alzheimer le dicen algunos. Yo creo que tenía pájaros que le cantaban por dentro y esos cantos la confundían generándole delirios de persecución y viendo maldad donde no existía.
La pobre Giugliana pasó por muchas casas: sobrinas y sobrinos de su hermano Giugliano, mi abuela, y la playa. Cuando ya comenzaba con sus delirios de persecución era botada a otro lado, terminando en un hogar de ancianos.
La Giugliana, cuando vivió en Las Cruces, era la encargada de pasear a todos los perros vagos de la cuadra. La esperaban que saliera de la casa y caminaba acompañada de una jauría de 5 o 6 perros. Tejía calcetines de lana con 4 palillos y fue ella quien me enseño la receta de la salsa di pomodoro, rissoto di zucca e prezzemolo, il pesto, y la zuppa inglese a mi hermano.

La pobre Giugliana hoy ha muerto. Estuve a su lado y respiraba con dificultad pero ya estaba muerta. Su cuerpo estaba frío y sólo le quedaba su estructura terrenal trabajando para terminar de morir. Su alma fue en busca de su madre, de su padre, sus hermanos y de su Italia querida. Quizás se encontraron todos en las calles de Ferrara y quizás volvió a encontrar a su amor alemán, aquel que quedó por siempre como dueño de su corazón. .

Me puse a su lado, le dije que dejara este mundo, que descansara, que ya fue suficiente. Le pedí perdón por no haberla visitado, por haberla sacado de mi vida, por no haberle dicho adiós cuando estaba lúcida. Soy consciente de que la vida es corta y trato de aprovecharla lo mejor posible, pero había olvidado que para otros, como la Giuliana, su línea de vida es más corta aún y que un día como hoy una viejita hermosa y dulce muere sin yo haber podido decirle te quiero mucho, gracias por todo.

Se lo digo ahora y con estas humildes palabras: Gracias por todo querida Giuliana, te quiero mucho. Arrivederci, ci vediamo pronto.

viernes, 6 de junio de 2014

Te perdono, te pido perdon y me perdono

- Te perdono por haberme mentido. Todos los humanos nos mentimos a nosotros mismos, por ende, somos todos mentirosos. La mentira nace desde el miedo, miedo a no ser suficiente para los demás y para el juez interno, miedo a no cumplir con las expectativas de los otros. Decir y aceptar la verdad sobre nosotros mismos es doloroso pero es uno de los pocos caminos que llevan a la real sanación del alma.
Te perdono por no haber recurrido a mi ayuda cuando lo necesitaba. En el fondo, nadie podía ayudarme.

- Te pido perdón por haberte pedido cosas continuamente. Pedirte que fueras atento, que me dijeras cosas lindas y "te quiero", que me dedicaras más tiempo, que estuvieses con mis amigos y que me presentases a los tuyos. Te debí haber aceptado tal cual eras, lo que me correspondía era decidir si te aceptaba con todos esos defectos y tus otras tantas virtudes. Y te pido perdón por haberte juzgado, categorizado y culpado de cosas que eran mis fantasmas, mis dolores.

- Me perdono por haberme sentido responsable de tus actitudes para conmigo. Me tomaba las cosas de forma personal mientras que tu has sido de esa forma con todas las mujeres que se han acercado a tu corazón.
Me perdono por no haber confiado en mi misma y haber vuelto la vista a tus cambios.  Me perdono por haber sufrido por eso y por todo lo demás y haber permitido al dolor entrar en mi cuerpo. No fue tu culpa, y te pido perdón si así te lo hice ver. Los humanos sufrimos porque creemos que todos ven la vida de la misma manera que uno. El daño me lo generé yo misma por lo que no te odio ni te guardo rencor por nada.
Me perdono por haber ante puesto el miedo por sobre el amor a mi misma. Miedo a no ser suficiente para ti, miedo a estar sola, miedo a que no me quisieras, miedo a darte amor, miedo... Y todos esos miedos son producto del desamor que tuve conmigo. Me perdono por no haberme amado.

Me perdono por todas las lágrimas lloradas y el sufrimiento a causa de nuestra historia, por tanto tanto tiempo y te perdono por todas las cosas que pasaron entre nosotros. Haber amado tanto como te amé ha sido un viaje de múltiples aprendizajes sobre mi misma. El que nuestros caminos se cruzaran una y otra vez ha sido difícil y doloroso pero a la larga, maravilloso. Sólo podía aprender sobre mí contigo a mi lado.

Me perdono por haber callado mis sentimientos ante ti por miedo, y te perdono que no me hayas dado espacio para escucharme cuando te lo pedí y te perdono por no haberme dicho lo que callaba tu corazón. Quizás tu tampoco lo sabes, pero si tu corazón logró soltarse un rato y contarme sus secretos cuando yo estaba a tu lado, me sentiré feliz y honrada por ello.

Me perdono por haber creido que el amor que te tenía era tan grande que era suficiente para ambos, y que podría hacerte cambiar. Al final, eso significó desamor para mí y un mal amor para ti, pues a la larga ese amor demandó alguien que tu no querías ser.

Te lo dije, te quiero infinitamente pero no podemos estar juntos. Este es el último aprendizaje que necesitaba de ti. Gracias por los momentos y el amor que me diste. Me quedo con lo mejor de nosotros..