martes, 23 de diciembre de 2014

Soltar lo que queda

A comienzo de mes estuve al borde de mis capacidades, me sobre exigí laboral y emocionalmente, sin darme concesiones para prestar atención a mis necesidades. Dejé de escucharme y lo que ocurría por dentro fue silenciado por las obligaciones y mi necesidad de evadir el dolor a través del trabajo.

Hasta que llegó la mitad de diciembre, mes de balances y le tomé el real peso de lo que ha sido este año para mí,  muy difícil de llevar y he dado todo de mí para crecer, encontrar mi propósito, fluir con la vida, amarme y dar amor.

Volví a desesperar, a llorar y gritar, porque quiero soltar todo lo que me queda en este año, porque este aprendizaje duro y maravilloso no ha sido en vano y honro mis logros, porque el camino del autoconocimiento y construcción de la vida que se quiere está llena de arduos desafíos los cuales tomé con amor y sigo enfrentando.

En este año quedará el desamor, la desconfianza, el miedo, los acondicionamientos y mi historia pasada. Comienzo un nuevo periodo, tal como lo fue el anterior, el cual co-cree en una hoja de papel y todo se cumplió.

Vibrar desde lo más alto, desde el amor para construir la vida que yo quiero. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

De caminatas, amor y Nietzche

Santiago en verano tiene ese atractivo maravilloso que me invita a recorrer calles a medianoche, disfrutar de la ciudad quieta y menos bulliciosa. Caminar y pensar, un arte del que disfruto incansablemente y ayer fue uno de esos días.

Medianoche de miécoles, regresando a casa desde bellavista, con mis zapatos de taco en la bolsa y mis zapatillas moviendose rápidamente por las calles. Cruzaron la alameda corriendo hacia el sur desde el puente pionono. Y es que a veces les da por correr y yo no las puedo parar...

Escuchando a La Violeta Parra, "La" y con mayuscula, pensaba en su doloroso y obsesivo amor por Gilbert... No, yo no soy como La Violeta, yo soy yo de corazón intenso y apasionado, en la búsqueda de su compañero de vida.

Mi compañero de vida... ni más ni menos, y recorde a Zaratustra quien hablaba de los hijos y el matrimonio. Es uno de los libros que periódicamente recuerdo y llegué a leer ese fragmento.

De las cosas que leí y quedaron resonando en mi cabeza fue "El tener un matrimonio construido es la decisión de dos partes que por intereses independientes deciden conformar una entidad comunitaria, requiere el haber bebido el amargo trago de amarse a uno mismo primero. Por búsquedas separadas se llega a un mismo objetivo para traer hijos al mundo que serán más evolucionados y mejores que sus padres. Un matrimonio construido por el miedo a quedarse solo trae al mundo hijos temerosos de la vida y con cargas no resueltas de los padres..."

Y esa lectura calmó mis pensamientos. He bebido el trago amargo este año de aprender a amarme, he descubierto mi propósito y estoy comenzando a vivirlo. He creado la vida que quiero hasta hoy y confío que existe un hombre que está saboreando el mismo amargor y que quiere crear un futuro complementario al mio.

Por más dolor que haya existido en este año, confío en mis aprendizajes y decisiones. Estoy camino a encontrarte, compañero amigo y amante de vida, lo vivido no ha sido en vano, lo vivido ha sido para encontrarnos y dar luz a todos nuestros sueños en felicidad plena y amor incondicional en desapego.