lunes, 17 de agosto de 2020

Me quiero amar mucho

 Me cuesta amarme. Desde siempre... . De hecho, me amo un poco más que en mi adolescencia y juventud. He logrado elegirme a mi misma por sobre una vida miserable acompañada de un otro. Es un aprendizaje continuo. No soy capaz de reconocer mi desamor. Es algo tan normalizado en mi vida pero que estoy observando, abrazando y sanando. 

Tengo a mis amigas y amigos adorad@s, que me dan todo el amor que yo no me doy. A esos regalos del universo con quienes nos conectamos mágicamente y le dan sentido a la existencia. Vibramos alto, sinérgicamente, sincrónicamente, en amor. Y es en ese lugar que agradecemos, nos perdonamos y nos amamos. Y volvemos a nuestro centro.

Un suspiro, es doloroso el desamor. Siento profundamente todas las decisiones que han sido tomadas por el desamor. Observo y aprendo de él. Y cada día, me amo un poco más.

No recibí la enseñanza para amarme. Debía estar sometida y maltratada. No me querían libre y hermosa, porque de ser así, jamás habría aceptado esas transgresiones sobre mi persona. 

En esta pandemia, ha llegado la hora de amarme. Gracias gran maestra soledad y gracias a mis adoradas amigas que han estado ahí para contenerme y entregarme amor para aprender de él. Este es el instante en que la mayor lección de la vida se revela ante nuestro ser. Amar y ser amado. Me quiero amar mucho. 



lunes, 3 de agosto de 2020

Una señal en Luna llena

En medio de esta pandemia, con cuatro meses de encierro y reencuentro con mi ser, le pedí una señal al universo en una noche de Luna llena.
Me llevé las manos a mi corazón y eleve una plegaria para deshacerme de mi locura (¿o cordura?):
"Universo, dame una señal, mañana o esta semana, para saber si este hombre que esta atascado a mi corazón es por mi tozudez y orgullo, o porque estamos conectados y nuestro momento de encuentro se acerca y que su recuerdo no es en vano. Luna llena, que esto que siento llegue a su lado. Hazme tomar su mano mientras dormimos separados en cuerpo pero cercanos en alma"

Una señal, cualquiera. ¿Sería capaz de verla? Claro que si. Mi vida es sincronía absoluta sin casualidades. Todo es como debe ser. 
Y con la ayuda de la Luna, el universo me escuchó.... Ese hombre que tiene mi corazón hace unos meses atrás, me dedico unas palabras. Meses que no recibía palabras dedicadas a mi y con un toque de cariño. Cuanta alegría de saber de él, cuan perdida estuve al maltratarme por sentir lo que siento por otro ser humano. Acaricio mi cabeza y me quedo en paz. Ha sido un hermoso viaje interior, para ambos, y sé que cuando volvamos a estar juntos, nos reconoceremos como compañeros y nos tomaremos de la mano bajo la luna, agradeciendo su silenciosa complicidad con el universo, para unirnos en esta vida.