sábado, 25 de septiembre de 2010

Mi orientatlón

Hoy participé en una actividad de trekking en cuesta barriga donde te daban un mapa con puntos de control marcados. Corrí con un amigo que no veía hace un año y hace un año atrás habían pasado 10 de la última vez que lo había visto. Y fue increíble, nos complementámos en nuestras capacidades físicas y de orientación mientras atravesábamos árboles espinosos y nos mojábamos con la neblina convertida en agua en el pasto de un cerro donde se veía padre hurtado y curacaví.
Y entre corridas, íbamos conversando era tan normal el volver a encontrarnos lo que me reafirma nuevamente la relatividad del tiempo, con más canas y menos pelo pero con la confianza suficiente para compartir experiencias y situaciones personales que no compartes con cualquiera.

Rodeada de naturaleza, exigíendole a mi cuerpo el máximo, logramos el primer lugar de nuestra categoría y con las endorfinas al máximo lo único que queremos es volver a repetir esa experiencia. Gracias amigo por compartir conmigo este momento, sabes que para una chica atípica como yo me ha sido imposible encontrar personas de mi género con quien compartir esto y siempre es rico retomar la amistad.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Si, soy una tonta

Si soy una tonta, tozuda, obtusa y extraña que anhela estar mañana junto a ti en Las Cruces. Estoy en una situación que no puedo manejar, por qué? porque me encantas, y no es bajo su significado de gustar sino de hechizar. Te veo y me entrego a tus besos, abrazos y palabras. Nada que hacer, nadie es capaz de sentir lo que yo siento ni ver lo que yo veo, por lo que no deben juzgarme, al parecer son más tontos que yo.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Se quiere lo que se pierde

Cuando regalas un pantalón viejo, lo echas de menos, cuando tu mejor amiga se va de Chile la extrañas muchísimo pese a que no la viste en 8 meses, cuando te terminan en una relación, te das cuenta de lo que tenías al lado y que ya es tarde para retenerlo.
Cuando me fui de casa, mis padres me empazaron a consentir como nunca antes lo habían hecho, mi madre me habla cariñosamente y mi padre se derrite cuando lo beso y lo abrazo.

Maldita humanidad ilógica, quiero querer lo que tengo, no lo perdido o lo que podría tener que es más sencillo y la recompenza es mayor. ¿Por qué la tendencia humana es hacia el sufrimiento y la infelicidad? Quizas es nuestro castigo evolutivo por nuestra inteligencia mayor.