Y entre corridas, íbamos conversando era tan normal el volver a encontrarnos lo que me reafirma nuevamente la relatividad del tiempo, con más canas y menos pelo pero con la confianza suficiente para compartir experiencias y situaciones personales que no compartes con cualquiera.
Rodeada de naturaleza, exigíendole a mi cuerpo el máximo, logramos el primer lugar de nuestra categoría y con las endorfinas al máximo lo único que queremos es volver a repetir esa experiencia. Gracias amigo por compartir conmigo este momento, sabes que para una chica atípica como yo me ha sido imposible encontrar personas de mi género con quien compartir esto y siempre es rico retomar la amistad.