Ahora somos amigos. Antes de que te fueras a Austria compartimos una exquisita pizza, unas cervezas y unos cañitos acá en el depto. Al principio fue difícil mirarte con otros ojos, pero lo logré y disfrute de tu compañía conversando, riéndonos muchísimo, escuchando tus historias y tus cosas del trabajo, nos parecemos tanto!. Fue una noche increíble que cuando terminó te quedaste durmiendo en la alfombra porque no podías manejar tu moto color roja, la misma en la cual me llevaste ese 24 de diciembre y yo iba agarrada a tu cintura embobada con tu olor y soñando en tenerte a mi lado toda la vida. Estarás a mi lado toda la vida pero no de la manera en que hubiese querido, aún no puedo sacarme eso de mi corazón estúpido, y mientras más lejos estas más se acentúa.
Y el problema de fondo, ¿Por qué no quiero hacerme querer? ¿Qué maldito afán autodestructivo me mueve en las relaciones? No lo sé, y no se como cambiarlo y ni siquiera sé si existe realmente, quizás es todo más simple y no he podido encontrar a "The One", a mi Bt yo quería quererlo querer, pero él no (busque, Sr. lector como referencia la canción 19 días y 500 noches de Sabina)
No era, no era, no era, convéncete testaruda cabeza y demente corazón, un viaje de 2 meses no le hará cambiar de idea, no porque pase más agua por el puente este se va a mover, sólo necesito tiempo y mis anheladas vacaciones para dejar de ilusionarme con la posible idea de que recapacites y que creas que te equivocaste, si te dieras tiempo para conocerme realmente como soy, y no lo que viste en esos locos días de diciembre, estoy volviendo a mi centro, y ganándole la batalla a mis demonios que me tiñeron el pelo de rojo. Mi pelo volverá a ser como antes, pero más corto que nunca, todo tiene su precio.