Quería que el número 1334 apareciera en la lista de los 150 seleccionados para el Magister en gestión para la globalización. Cerraba los ojos y me veía estando en clases con nuevos compañeros, tenía planeado comprar una zapatillas shape-ups para irme caminando a blanco encalada para poder estudiar y aprovechar el tiempo. Pensaba en grabar las clases, para ponerme los audífonos mientras corría en el gimnasio. Me proyectaba en Australia aprendiendo inglés, sentía que este era mi momento que me lo merecía.
Pero al llegar al trabajo y abrir la página de resultados, 1334 no estaba, lo que significaba que no me podría comprar mis zapatillas shape-ups ni que podría grabar las clases. Y no fue sólo eso, sino que mi amiga a quien yo había motivado para postular y que lo hizo "por si acaso" la llamaron. Me empecé a culpar y a cuestionar que quizás mi impulsividad y pasión me jugaba en contra, ella me dijo que creía que debía tomarme las cosas con más calma para no caerme de tan alto y que los nervios me traicionaban, que sufría más por ser así....
Pongo mi corazón en cada una de las cosas que hago, desde la mañana cuando preparo mi taza de café de grano con 1/3 de leche semidescremada, mi fruta y mis 4 galletas de salvado, 2 de quesillo y 2 de mermelada, disfruto y soy feliz haciéndolo, de la misma manera cuando hago mi cama, o al llegar a cocinarme en la noche o cuando voy camino a mi trabajo. Disfruto intensamente cada una de las cosas que hago
Si no tengo eso, el tiempo se me pierde y no lo recuerdo, reprimí 5 años esta pasión porque de verdad creía que me jugaba en contra y la consideraba un defecto, pero cuando fui consciente de lo infeliz que era y rompi mis ataduras para dejar mi escondite, me lancé a la vida con mi pasión por delante y quizás García tiene razón, puede que sufra más, pero también soy más feliz, vivo intensamente y estoy segura que pese a no haber sido seleccionada en una beca por segunda vez la vida me tiene preparado algo bueno, estoy moviendo todas mis energías para que así sea, lloré y estoy llorando pero no de tristeza sino porque tengo una vida que por fin valoro y quiero, y aprendí que ya no importa lo que me pase, saldré adelante y lucharé con toda mi pasión... Sin sufrir!!!
lunes, 28 de marzo de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
De Piaf y Chanel
Edith Piaf y Coco Chanel fueron mujeres revolucionarias para su época, de infancias carentes de dinero y de afecto sin embargo hicieron de sus vidas algo importante pese a toda la tristeza que debieron arrastrar. Fueron anarquistas e inteligentes, siempre buscando el rincón oscuro donde ocultarse para no tener que lidiar con el resto de las féminas que para sus criterios eran estúpidas y las avergonzaban. Fueron unos bichos raros, que por su diferencia brillaron y encantaron con su rebeldía y carácter, sabiendo siempre como pararse frente a los hombres, enfrentarlos armadas de ironía y no se dejaron dominar.
Hasta que se enamoraron.... Todo ser humano se enamora una vez de forma profunda e intensa, se pierde el corazón, la cabeza y el tiempo. Y ellas perdieron su corazón de forma definitiva porque la muerte les arrebató a sus hombres y con ellos la parca se apropió de su órgano vital. De cierta manera ellas siempre lo supieron, que iban a estar solas y que ese momento mágico de amor era un préstamo de la vida, para que sintieran su potencia, y al ser arrebatado arrojaran toda su pasión en sus trabajos impulsando sus talentos.
Debo confesar que siempre me he sentido identificada con este tipo de heroína, más bien son anti-heroinas, porque desafían el sistema, sufren las consecuencias para después levantarse con más fuerza y tesón, hijas del rigor que enfrentan la vida con la frente en alto para luchar y tratar de ser felices. El ver sus historias de vida me remueven las entrañas porque me recuerdan la eterna sensación de que no encajo donde estoy, porque no puedo ser como el resto, y ese movimiento interno ya no me molesta, lo acepto y me encanta, porque tengo esa diferencia y puedo aprovecharla para relucir mis talentos. Por fin me acepté, estoy en paz, tengo la suerte de sentirme distinta porque puedo ser un aporte al entorno y ser reconocido a futuro por ello. Pretencioso de mi parte, pero a la vez es honesto y sencillo, aceptar que puedo cambiar el mundo con mi inconformismo y rareza.
Hasta que se enamoraron.... Todo ser humano se enamora una vez de forma profunda e intensa, se pierde el corazón, la cabeza y el tiempo. Y ellas perdieron su corazón de forma definitiva porque la muerte les arrebató a sus hombres y con ellos la parca se apropió de su órgano vital. De cierta manera ellas siempre lo supieron, que iban a estar solas y que ese momento mágico de amor era un préstamo de la vida, para que sintieran su potencia, y al ser arrebatado arrojaran toda su pasión en sus trabajos impulsando sus talentos.
Debo confesar que siempre me he sentido identificada con este tipo de heroína, más bien son anti-heroinas, porque desafían el sistema, sufren las consecuencias para después levantarse con más fuerza y tesón, hijas del rigor que enfrentan la vida con la frente en alto para luchar y tratar de ser felices. El ver sus historias de vida me remueven las entrañas porque me recuerdan la eterna sensación de que no encajo donde estoy, porque no puedo ser como el resto, y ese movimiento interno ya no me molesta, lo acepto y me encanta, porque tengo esa diferencia y puedo aprovecharla para relucir mis talentos. Por fin me acepté, estoy en paz, tengo la suerte de sentirme distinta porque puedo ser un aporte al entorno y ser reconocido a futuro por ello. Pretencioso de mi parte, pero a la vez es honesto y sencillo, aceptar que puedo cambiar el mundo con mi inconformismo y rareza.
miércoles, 2 de marzo de 2011
En el mar de Salango
En la isla de Salango,
El agua estaba fresca y la borrachera debido al vaivén de las olas desapareció al instante. Comencé a nadar en la superficie y no veía nada hasta que un pez de color celeste, amarillo y finas líneas negras se puso frente a mis ojos. Y no sólo uno, muchísimos más peces, celestes, amarillos, rayados, punteados, alargados y redondos, yo nadaba sobre ellos extasiada porque jamás había visto al mar como en ese momento y quería ir más allá. Inspiré profundo y me sumergí, los peces ya no estaban bajo de mi sino que nadaban a mi alrededor, contuve el aire lo que más pude mientras escuchaba el sonido del mar dentro de mis oidos, hasta que debí subir a la superficie, uff quería estar más tiempo bajo el agua.
El agua estaba fresca y la borrachera debido al vaivén de las olas desapareció al instante. Comencé a nadar en la superficie y no veía nada hasta que un pez de color celeste, amarillo y finas líneas negras se puso frente a mis ojos. Y no sólo uno, muchísimos más peces, celestes, amarillos, rayados, punteados, alargados y redondos, yo nadaba sobre ellos extasiada porque jamás había visto al mar como en ese momento y quería ir más allá. Inspiré profundo y me sumergí, los peces ya no estaban bajo de mi sino que nadaban a mi alrededor, contuve el aire lo que más pude mientras escuchaba el sonido del mar dentro de mis oidos, hasta que debí subir a la superficie, uff quería estar más tiempo bajo el agua.
El viaje a Ecuador
Terminé mi mochila a las 3 a.m después de acabar con media botella de tinto. No planifiqué el tipo de ropa, la cantidad o variedad, eché lo que más me gustaba y tenía a mano, los medicamentos de emergencia, mi traje de baño, el bloqueador, 3 libros y listo. Sólo sabía que de Guayaquil iría a Montañita y después Baños.
No sabía de que se trataba, como sería, no abrí una web para saber de fotos, precios, tiempo, nada. Tomé el avión llena de expectativas, con los brazos abiertos a recibir personas experiencias y mi ganancia fue muchísimo más de lo que esperaba, el viaje me entregó una revelación de mi misma, pasado presente y futuro se interconectaron para darme un veredicto de mis 28 años en la tierra. Son tantas las sensaciones a flor de piel, la emoción en mi corazón es de tal magnitud que no puedo hacer una historia coherente de mis vivencias, se resumen a miles de adjetivos descriptivos y verbos que en conjunto hacen a una nueva persona, soy la nueva versión 2.0.
Conocí a gente maravillosa, un cangrejo me realó un cepelín en la mano, viví dentro del mar junto a los chicos entre mojitos de Maracujá, surf en canoa, marihuana y carretes en la calle con hombres de zunga con imprinting atigrado. Fuego y magnetismo en un baile descalza sobre la arena, en una piscina de agua caliente y en la noche selvática rodeada de luciérnagas.
Conocí a gente maravillosa, un cangrejo me realó un cepelín en la mano, viví dentro del mar junto a los chicos entre mojitos de Maracujá, surf en canoa, marihuana y carretes en la calle con hombres de zunga con imprinting atigrado. Fuego y magnetismo en un baile descalza sobre la arena, en una piscina de agua caliente y en la noche selvática rodeada de luciérnagas.
Ahora estoy en mi trabajo y quiero salir corriendo, no tengo tiempo para ir más en profundidad acerca de mi viaje pero decidí escribir estas ansiosas palabras para estar más tranquila, para calmar mi euforia por narrar mis historias y mi transformación. Me prometo el fin de semana empezar con las historias antes de que mis deberes y obligaciones me borren las sensaciones.
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