jueves, 1 de octubre de 2020

Un hombre lastimado

Lo conocí sin querer, en medio de libros y poesía. Me cautivaron sus palabras, su honestidad para contarme historias de su vida, su separación, su vida en provincia y poco a poco fui construyendo su historia.
Se separó hace 8 meses después de cambiarse de ciudad. Creo que empaticé inmediatamente con su historia y me sentí reflejada. Con cada conversación, iba descubriendo esos pequeños detalles fascinantes y sincrónicos que se iban sumando al listado de me gusta mientras el no me gusta estaba prácticamente vacío. Recuerdo que lo mire detenidamente 3 veces, y pude ver su alma, bella alma y su corazón herido.

La primera sobre la terraza la primera noche acá en Casa Barco. Lo miré por el borde de mi capucha, para que no se diera cuenta mientras escuchábamos silenciosamente una canción de Silvio.

La segunda sobre una roca, con una rayo de sol a contraluz que atravesaban sus grandes ojos verdes de perfil. Un verde maravilloso, casi calipso, donde pude ver su transparencia y su corazón herido.

La tercera, escondida por un letrero, mientras dominaba perfectamente la pelota. Logré ver su pasión,  también su corazón herido.

Aún ama a su esposa, aún debe sanar la separación. Tiene que encontrarse a si mismo y eso lo debe hacer solo. Yo solo debo observarlo a lo lejos, mirar su hermosa alma, amar su corazón herido despegadamente y confiar en el universo y sus regalos de vida