Sophrosina
jueves, 3 de marzo de 2022
El filtro del desamor
Era esa herida profunda, adolescente, tan silente pero tan potente, es la que me hacía ver todo desde el desamor. Nunca me iba a sentir querida, ni con él ni con nadie. Ese era el secreto de mi trauma.
Pero gracias a una buena terapeuta que no solo hacia psicoterapia, sino que también tapping, pude llegar a ese evento, a ese momento, a ese lugar donde se me rajó el alma y esa idea se implantó como un filtro permanente en todos los vinculos que he tenido y que me dolia tanto, tanto... Ese mismo filtro me impedía poner límites, expresar mis sentires y descontentos y de tener la convicción de que puedo ser amada.
Siempre dudando, siempre amando desde un rincón porque no era amada. Así había vivido mis relaciones, no esperando amor porque sentía que eso no era para mi. Que tristeza me envolvía, siempre amando al otro pero no sintiendome amada. Y no es que no fuera amada, es que yo nunca logré sentirme amada, hasta hoy...
martes, 30 de noviembre de 2021
Desolación
Se define como una "Sensación de hundimiento o vacío provocada por una angustia, dolor o tristeza grandes." Desolada, es la palabra en forma de adjetivo para esta condición. Desolar es el verbo, que es producir una gran tristeza a alguien.... a un alguien, a mi misma. Permití que la desolación alcanzara mi presente, al crear amor para alimentar una proyección. Sentía tanta cercanía con él, que no hice caso a las puas de los alambres, a los cercos, a los límites que me establecieron el día uno. Así nunca va a florecer el amor. Corta. Pero yo siempre he insistido.
Lo roto no se puede reparar, la herida fue hecha, la cicatriz sigue su curso de sanación y me entrego a este nuevo proceso de aprendizajes, para nunca más volver a estar donde estoy.
jueves, 4 de noviembre de 2021
Cartas bajo tu almohada
De un tiempo a esta parte, he perdido la capacidad de expresar en voz alta y de frente, mis emociones y sentimientos. Es como si en todos estos años las palabras se hubiesen desperdiciado, el tiempo y esa energía en liberarlas. Ahora, solo puedo hacerlo en un papel, en un cuaderno, a través de un teclado. Pero solo de forma escrita. Es ahí donde pueden cobrar forma y claridad estos nudos cerebrales y estomacales. En un año ya voy en dos cuadernos y una decena de cartas.
Confiezo que cuando las escribo, no necesariamente están pensadas para ser entregadas, solo nacen como un desahogo obligado y sanador. Hoy decidí entregar unas cuantas, porque no he sido capaz de hablar de mi amor en innumerables oportunidades. Simplemente no soy capaz. Se me anuda la garganta, se me acelera el pulso y mis ojos, como si fueran controlados por algo ajeno a mi voluntad, lagrimean incansablemente.
Por eso, las puse bajo tu almohada para que sean una lectura complementaria para lo que prontamente te tenga que decir. Probablemente, tampoco lo pueda decir de manera directa y me esconda unos días, pues recordé que en esas cartas hay mucha intensidad de mis emociones, pensamientos y percepciones. Ese tipo de visiones para este mundo racional, práctico e individualista son catalogadas de locura y me averguenzo de mostrarlas. Mostrarte cómo mi corazón siente a través de palabras escritas con mala caligrafía sobre una hoja blanca, que son el resultado de mi proceso de sentir, pensar y verbalizar. Es lo que soy, me quedaré guardada entre esas cartas bajo tu almohada. Espero no te espantes, sino más bien que sean una forma de hablarle a tu corazón con transparencia, sinceridad y amor. Un regalo, para ti, Damián, mi amor del Sur.
jueves, 21 de octubre de 2021
Cicatriz de porfía
Cuando te conocí, recuerdo el instante en que tuve la posibilidad de salir corriendo y no volver a verte nunca más. Me sentí en peligro en ese instante, pero adicta a las emociones intensas como bien lo soy, decidí quedarme.
Me quedé un año, visitando tu hogar y tus rincones. Me impregné de tu aroma, me intoxiqué de tus ojos azules profundos y mantuve una esperanza que no tenía por donde crecer.
Y te amé, cada noche, cada día, cada segundo antes de llegar a verte, en esas brechas de tiempo interminables e insufribles entre cada visita a tu persona. Fui conociéndote, aprendiendo, construyendo un nosotros que era solo para mi. Y te amé, a pesar que no valides como posible esos sentimientos. Te amé porque siempre te he deseado el bien, porque te admiro y porque siempre te he querido libre y feliz.
Me preguntaste por mis tatuajes, por quienes me los había hecho y qué nombre de varón tenían. Te respondí:"No tienen nombre, me los hice por mí". Y unas semanas después, por caprichos del destino, en nuestra primera y única escapada romántica, me gané una cicatriz en mi brazo izquierdo, una marca que nunca podrá separarse de tu nombre pero quizás si me permita recordar mi porfía al no salir huyendo cuando debía, el haberte amado inocentemente a pesar de todo.
jueves, 9 de septiembre de 2021
Insomnio
La bestia del insomnio me ataca a mitad de la noche. Se aloja en mi cerebro, implantando pensamientos nefastos que activan mi sistema emocional generando dolor y lágrimas.
A veces la hago desaparecer prendiendo la luz y tomando algunos de los libros que estan apilados en el velador. En este momento le corresponde mitigar mi ansiedad al "libro del desasosiego" de Fernando Pessoa. En este su diario, deja de ver que padecía de insomnio que era aún más agudo que el mío. ¿Habrá sido su bestia más feroz que la mia? De todas maneras la respuesta es si, por la profundidad de sus escritos en el diario.
Me doy vueltas y vueltas, en un estado soporifero, ni despierta ni dormida, medio soñando medio pensando. Me abrazo a la almohada para mitigar mi soledad. Esa es el arma preferida de la bestia. Gusta de verme sentir abandonada y no querida. Es su comida favorita.
El tener compañía a mi lado no amedrenta a la bestia en eterna vigilia. Cuando tiene apetito de mí, sabe que da igual con quien me encuentre compartiendo la cama. Se alimentará de mi no-sueño de igual forma. La diferencia es que cuando estoy acompañada, mi desvelo esta inundado de poesía, de música, de estar en estado semidormida tan solo para sentir su respiración, su cuerpo cerca del mio, sus movimientos, sus ronquidos, tenerlo solo para mi y disfrutarlo sin que él lo sepa. Poesía efímera, construida en pensamientos, que se suspende en un espacio sin tiempo a esas extrañas horas de la madrugada. En esos momentos, la bestia insomnio y yo nos amigamos para drogarnos de esa única sensación que es sentir amor por un otro disfrutando cada instante de silencio llenado con la presencia de ese otro. De ese hombre que amo en el presente.
jueves, 12 de agosto de 2021
Minutos y amor
En 39 minutos más, podré cerrar el computador para ir camino a tu casa. Más bien a tu hogar. A pesar que dormí contigo desnuda y pegada a tu cuerpo, mi corazón anhela estar nuevamente a tu lado. Quiero amarte sin condiciones ni miedos. Deseo ser tu mujer para siempre, y que tu seas mi hombre perpetuo. Que nos amemos profundamente y cultivemos la mejor version de nosotros, que nuestro amor nos haga crecer, ser plenos, felices y confiar en la vida.
Amor mio, despatriado, espérame, ya voy en 34 minutos.... Uso los segundos para construir estas palabras que nacen de mi corazón reinventado para esta nueva vida, una vida contigo, para nosotros. 22 minutos aún, y es tan difícil expresar en palabras estas intensas emociones que estoy sintiendo.
15 minutos faltan. Miro la pantalla pero en verdad mis ojos no están viendo nada. Estoy perdida recordando cada palabra que nos dijimos anoche y sobre todo las que tú me decías al oído mientras me besabas y abrazabas. ¿Será verdad que me quieres? Y si me quieres, ¿Tendrá ese querer alguna semejanza con el mio?. 11 minutos y son cada vez más preguntas que me insegurizan y se van acumulando. No tiene sentido pensar en el amor cuando lo real y verdadero es simplemente el sentir. 8 minutos, me confunde mi inseguridad y mi trauma infantil de no sentirme querida. 5 minutos, ¡Basta de pensar! le digo a mi niña que yo la amo y que no debe tener miedo de tener o no el afecto de otros. Primero es y será ella mi pequeña amada. 3 minutos, se acaba este martirio de tiempo. No esperaré más, me iré camino a tu casa. Ya sea que me quieras o no como yo deseo que sea, me dirijo hacia ti con la convicción de que mi amor es del bueno, tanto para ti como para mi, y que sea lo que tenga que ser. Se acabó la espera.
viernes, 18 de junio de 2021
A mi profesor
Parecías inmortal, corriendo siempre por los pasillos, hablando por teléfono con mil ideas y proyectos.
Pasabas corriendo por fuera del laboratorio levantando tus manos para saludarme, con tu mente repartida entre experimentos, dieta mediterránea, antioxidantes y vino.
Pasabas corriendo por fuera del laboratorio levantando tus manos para saludarme, con tu mente repartida entre experimentos, dieta mediterránea, antioxidantes y vino.
Construiste un imperio de ciencia, para mi lo era. Llegué a tu espacio de investigación, que tenía aquel nombre sofisticado y cautivante para una estudiante como yo que quería saber todo. Era el llamado "laboratorio de nutrición molecular", que disfrutaba de un espacio envidiable en el segundo piso de la facultad de ciencias biológicas de la PUC.
Me recibiste sin conocerme, y después de una larga conversación me dijiste: "Las puertas están abiertas si quieres hacer tu tesis acá con nosotros, de ahí veremos como pagarte, tu tranquila..."
Y me cambié de laboratorio, de área y de universidad, dejando todo para llegar al desconocido grupo de Federico Leighton compuesto por cerca de 10 personas, con distinta formación y de distintas regiones. Y elegí bien.... Pase dos años de mi vida entre el laboratorio 19, la sala de cultivo de células, las reuniones de los lunes y los viernes relajados con los el lab del fondo. Conocí a Carlos quien no pasaba desapercibido por su sentido del humor y su voz profunda y fuerte. Conocí a Rebeca, quien fue mi guía por esos 2 años de vida y yo su primera tesista. Admiraba a Rebeca, y su amor devoto por la ciencia.
Y me cambié de laboratorio, de área y de universidad, dejando todo para llegar al desconocido grupo de Federico Leighton compuesto por cerca de 10 personas, con distinta formación y de distintas regiones. Y elegí bien.... Pase dos años de mi vida entre el laboratorio 19, la sala de cultivo de células, las reuniones de los lunes y los viernes relajados con los el lab del fondo. Conocí a Carlos quien no pasaba desapercibido por su sentido del humor y su voz profunda y fuerte. Conocí a Rebeca, quien fue mi guía por esos 2 años de vida y yo su primera tesista. Admiraba a Rebeca, y su amor devoto por la ciencia.
Cuando te pedía una carta de recomendación, que al final tuvieron que ser dos, siempre tuviste tiempo para mí. Y cuando partía a Inglaterra, no te di un abrazo de despedida cuando tome el avión con 33 kilos de vida y me arrepiento de no haberlo hecho, porque no estamos conscientes 24 horas al día de lo efímera que es la vida y que de un suspiro del destino nos puede arrebatar los tesoros mas grandes de la vida. ¿ Por qué olvide eso en ese momento?
Donde sea que estes, gracias profesor Leighton. Siempre serás un bello recuerdo y mi gratitud estará con tu espíritu donde sea que estés...
(Borrador creado el año 2012)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)