viernes, 29 de octubre de 2010

Sueño de orugas con espinas de color rojo

Orugas moradas con espinas largas de color rojo salían de mis dedos, se alojaban debajo de mis uñas alimentándose de mi piel. Aparecían de repente mientras yo estaba en un paisaje nuboso
con mucha lluvia y ríos de barro. Eran sólo mías, nadie más las tenía o se contagiaba y cuando tomaban mis manos para sacármelas me producían un intenso dolor que al recordarlo se me pone la piel de gallina.
Y no se iban, sacaban una y aparecían 3 más, el dolor empezaba a enloquecerme mientras que las orugas moradas con espinas color rojo seguían proliferando, hasta que toque mi oído y sentí que una de ellas entraba a mi cabeza...

Desperté, por fin desperté era una maldita pesadilla, me tomé una botella de agua fría para sentir la realidad de mi cama y mi habitación, suspiré de alivió, me cambie la ropa mojada, como si hubiese estado bajo la lluvia y continué durmiendo. Sin embargo ese dolor que mi subconsciente hizo consciente persiste, y sigue doliendo...¿Será que aún no despierto?


domingo, 10 de octubre de 2010

Últimas palabras

Quiero escribir las últimas palabras que nacen de este herido y doliente corazón. Mis dedos se posan lentamente en cada una de las letras del teclado porque mi respiración esta agitada y debo controlar el dolor. Me duele, es una sensación que se aloja en lo profundo de mi pecho, una especie de vacío que presiona mis pulmones y hace escasa la entrada de oxígeno. Es la segunda vez en la vida que siento lo mismo y por la misma razón, pensé que podías amarme como yo te ame y que eramos almas gemelas que nos conocíamos de vidas pasadas y que nos habíamos vuelto a encontrar debido a que el destino se había apiadado de nosotros y nos había dado una segunda oportunidad.
Todos esos sueños de adolescencia, esa pasión extrema e incontrolable que surgía con mirarnos y besarnos, volvieron nuevamente a nuestros 27 y 32. Tus palabras nuevamente bajaron mi guardia y robaste mi corazón. Pensé que de verdad eramos el uno para el otro, y que no lograbas darte cuenta. Te esperaba inconscientemente, mientras trataba de alejarte, mi temor a salir herida te expulsó una y otra vez de mi lado, mi orgullo me decía que no te buscara ni que te revelara mi corazón.

Vuelvo a sentir lo mismo: que si no hubiese tenido temor a ti, hubisemos estado juntos; que si me hubiese parado frente a ti a gritar por un lugar en tu vida me lo habrías dado, pero mi cobardía me lo impidió y me mantuve siempre al margen, no quise avanzar más de lo que me permitías, quería que tú tuvieses la consciencia de quien era yo y lo que representaba en tu vida.

Quería tantas cosas de ti, tenía tanto para darte, jamás nunca he amado ni amaré a otro hombre como a ti, lo sé mientras derramo mis últimas lágrimas que llevan tu nombre, creía que podías reconocerme y amarme, pero me equivoqué, y todo vuelve a ser como antes, guardar este dolor en mi pecho enquistarlo y enterrarlo, que no salga jamás nunca, y si de verdad existen vidas pasadas y nos conocemos desde antes, nos volveremos a encontrar en otra vida y espero que en esa nueva vida por fin hagamos las cosas bien y nos reconozcamos a tiempo.

Sé que también me equivoque, pero lo hice porque te amaba demasiado y me causaba mucho dolor el que no me quisieras, y pese a los párrafos incoherentes de más arriba, la realidad es esa, no me quieres, no te importé nada, pudiste prescindir de mi en un abrir y cerrar de ojos y reemplazarme cuando ya te habías aburrido. Estoy dolida, más no enojada, sólo deseo que esto pase pronto, hay momentos en que de verdad estoy desbordada, y ni la piscina, ni el carrete, ni la marihuana, ni las amigas me lo quitan, va a pasar, de eso estoy segura, me encantaría que sintieras lo que siento para que quedase grabado en tus sentidos esta sensación de dolor en el pecho.

Te ame, mi adolescente te seguirá amando y queriendo un futuro distinto para ambos, pero esa adolescente quedará como un recuerdo en sepia del pasado. Estoy trabajando para ser una nueva persona, una mujer madura sin fantasías, y para eso necesitaba dedicarte estas últimas palabras inconexas, suspiro de un amor que muere y que no pudo florecer a falta de compromiso y cuidado mutuo. Fue algo demasiado grande que se nos escapó de las manos, nuevamente y hasta otra vida. Un beso, de aquellos, para ti...