Mi chaparrita, estas muriendo. Te veo morir frente a mi, todos los días y no te voy a salvar. Es más si pudiera ayudarte, haría todo lo contrario, apretaría tu corazón hasta que dejaras de respirar, y con tus ojos cerrados y ya muerta renacieras a una nueva vida. Veo como te duele y sólo puedo caminar a tu lado diciéndote que pasará y conteniendote en tu frustración y secando tus lágrimas, abrazándote para que el frío no te congele el camino hacia la muerte.
Morirás, mi nena, para renacer a una nueva vida con un simple objetivo: ser feliz... Y cuando despiertes empieces a respirar, a gatear, a caminar y luego correr, verás el cielo más azul, el dulce será más dulce, un beso será más apasionado y la vida será más bella. Ahora sentirás esas frases tantas veces has escuchado y leído y que has asentido con un "si claro" sin encontrarles significado. En tu renacimiento enconrarás el sentido el secreto de estas sencillas palabras.
Mi querida chaparrita, todos debiésemos morir alguna vez en vida, sólo aquellos que lo han hecho pueden descubrirla. Porque el llegar a esta tierra no es tu decisión, el donde naces, donde creces y vives no fue tu decisión, tu nacimiento no fue tu elección, pero si lo será la muerte para renacer a una nueva vida, tu eliges el nuevo camino para tu nueva vida.
Estaré acá, feliz de verte morir, devolviendole a la vida lo que otros hicieron por mi. Sé fuerte, más de lo que ya eres y recuerda: Estas donde debes estar.
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