He subido y
he bajado...
Me cuestione el sistema de vida que llevaba y desde esa insatisfacción
visceral comencé a moverme, a experimentar desde la intuición, a prestar
atención a personas e información que me llegaba de distintos canales.
Tomé talleres
de reiki, cocreación y meditación, bajé libros, vi videos de youtube, me hice
terapias de flores y canalizaciones, hice un sadhana, recité mantras...
Me enamoré
del yoga y poco a poco voy incorporando el estado de presencia absoluta que he ido aprendiendo de estas prácticas.
Y tal como
esta bella primavera de septiembre, siento que estoy en pleno florecimiento
espiritual, que he aprendido de las experiencias vividas en este plano terrenal
y que cada día es único. Todos lo saben, no digo nada nuevo, pero pocos llegan a experimentarlo.
Esos
instantes sólo pueden valorarse si se está presente en el aquí y en el ahora,
vibrando desde el amor y la aceptación, en este instante eterno en la
inmensidad del espacio donde todos somos uno.