martes, 3 de diciembre de 2013

La herencia irrenunciable

Esa crianza estricta bajo un miedo constante a ser reprendida, castigada y enjuiciada, por pensar como pienso y por llevar la vida que quiero. La represión fue mucha y al salir de la casa paternal me lleve la herencia irrenunciable, la herencia de la inseguridad en mi misma.

Al estar limitada en mis decisiones y actos, no aprendí en el momento justo a confiar en mi misma y en mis capacidades, inseguridad que aún me pesa en mi desarrollo profesional, personal y de pareja. Estoy viviendo situaciones límite que requieren toda la confianza y el amor en mi misma y acabo de caer en cuenta que aquella herencia irrenunciable me frena hacia la felicidad plena y amor a mi misma.

No pude renunciar de aquella herencia que ustedes me dieron, pero si renuncio a los efectos que ella pueda acarrear a mi vida. La tendré por siempre incrustada en mi piel, la llevaré con dolor pero no será motivo para rendirme y no seguir adelante. Agradezco a aquellos que escuchan y sostienen este peso de vez en cuando, ellos han sido las antorchas para ver en la noche más oscura y me han sacado de luchas interminables con mis demonios.

Acaba de pasar una tormenta de inseguridad, duró unas cuantas semanas, pero hoy finalmente acabó. A mi guachito le tocó escucharme y ver los efectos de su inseguridad, pero su pragmatismo y simplicidad me hacen volver rápidamente al sendero y continuar caminando con el peso de mi herencia irrenunciable.