miércoles, 2 de marzo de 2011

En el mar de Salango

En la isla de Salango,
El agua estaba fresca y la borrachera debido al vaivén de las olas desapareció al instante. Comencé a nadar en la superficie y no veía nada hasta que un pez de color celeste, amarillo y finas líneas negras se puso frente a mis ojos. Y no sólo uno, muchísimos más peces, celestes, amarillos, rayados, punteados, alargados y redondos, yo nadaba sobre ellos extasiada porque jamás había visto al mar como en ese momento y quería ir más allá. Inspiré profundo y me sumergí, los peces ya no estaban bajo de mi sino que nadaban a mi alrededor, contuve el aire lo que más pude mientras escuchaba el sonido del mar dentro de mis oidos, hasta que debí subir a la superficie, uff quería estar más tiempo bajo el agua.

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