viernes, 11 de marzo de 2011

De Piaf y Chanel

Edith Piaf y Coco Chanel fueron mujeres revolucionarias para su época, de infancias carentes de dinero y de afecto sin embargo hicieron de sus vidas algo importante pese a toda la tristeza que debieron arrastrar. Fueron anarquistas e inteligentes, siempre buscando el rincón oscuro donde ocultarse para no tener que lidiar con el resto de las féminas que para sus criterios eran estúpidas y las avergonzaban. Fueron unos bichos raros, que por su diferencia brillaron y encantaron con su rebeldía y carácter, sabiendo siempre como pararse frente a los hombres, enfrentarlos armadas de ironía y no se dejaron dominar.
Hasta que se enamoraron.... Todo ser humano se enamora una vez de forma profunda e intensa, se pierde el corazón, la cabeza y el tiempo. Y ellas perdieron su corazón de forma definitiva porque la muerte les arrebató a sus hombres y con ellos la parca se apropió de su órgano vital. De cierta manera ellas siempre lo supieron, que iban a estar solas y que ese momento mágico de amor era un préstamo de la vida, para que sintieran su potencia, y al ser arrebatado arrojaran toda su pasión en sus trabajos impulsando sus talentos.

Debo confesar que siempre me he sentido identificada con este tipo de heroína, más bien son anti-heroinas, porque desafían el sistema, sufren las consecuencias  para después levantarse con más fuerza y tesón, hijas del rigor que enfrentan la vida con la frente en alto para luchar y tratar de ser felices. El ver sus historias de vida me remueven las entrañas porque me recuerdan la eterna sensación de que no encajo donde estoy, porque no puedo ser como el resto, y ese movimiento interno ya no me molesta, lo acepto y me encanta, porque tengo esa diferencia y puedo aprovecharla para relucir mis talentos. Por fin me acepté, estoy en paz, tengo la suerte de sentirme distinta porque puedo ser un aporte al entorno y ser reconocido a futuro por ello. Pretencioso de mi parte, pero a la vez es honesto y sencillo, aceptar que puedo cambiar el mundo con mi inconformismo y rareza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario