Terminé mi mochila a las 3 a.m después de acabar con media botella de tinto. No planifiqué el tipo de ropa, la cantidad o variedad, eché lo que más me gustaba y tenía a mano, los medicamentos de emergencia, mi traje de baño, el bloqueador, 3 libros y listo. Sólo sabía que de Guayaquil iría a Montañita y después Baños.
No sabía de que se trataba, como sería, no abrí una web para saber de fotos, precios, tiempo, nada. Tomé el avión llena de expectativas, con los brazos abiertos a recibir personas experiencias y mi ganancia fue muchísimo más de lo que esperaba, el viaje me entregó una revelación de mi misma, pasado presente y futuro se interconectaron para darme un veredicto de mis 28 años en la tierra. Son tantas las sensaciones a flor de piel, la emoción en mi corazón es de tal magnitud que no puedo hacer una historia coherente de mis vivencias, se resumen a miles de adjetivos descriptivos y verbos que en conjunto hacen a una nueva persona, soy la nueva versión 2.0.
Conocí a gente maravillosa, un cangrejo me realó un cepelín en la mano, viví dentro del mar junto a los chicos entre mojitos de Maracujá, surf en canoa, marihuana y carretes en la calle con hombres de zunga con imprinting atigrado. Fuego y magnetismo en un baile descalza sobre la arena, en una piscina de agua caliente y en la noche selvática rodeada de luciérnagas.
Conocí a gente maravillosa, un cangrejo me realó un cepelín en la mano, viví dentro del mar junto a los chicos entre mojitos de Maracujá, surf en canoa, marihuana y carretes en la calle con hombres de zunga con imprinting atigrado. Fuego y magnetismo en un baile descalza sobre la arena, en una piscina de agua caliente y en la noche selvática rodeada de luciérnagas.
Ahora estoy en mi trabajo y quiero salir corriendo, no tengo tiempo para ir más en profundidad acerca de mi viaje pero decidí escribir estas ansiosas palabras para estar más tranquila, para calmar mi euforia por narrar mis historias y mi transformación. Me prometo el fin de semana empezar con las historias antes de que mis deberes y obligaciones me borren las sensaciones.
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