Como me veo como mujer, lo que soy, lo que muestro y mis cuestionamientos quedaron al desnudo en una sesión de terapias. Y surgió la idea de pedir cartas a personas cercanas describiendo su percepción de mi imagen mujer. Pensé mucho en donde conseguirlas, y un día después de la visita de mi amigo Interdicto, en un impulso como muchos otros que he tenido, decidí pedirsela.
Me la envió en un día particular, después de mi diálogo con las olas en la playa la castilla donde ellas me demostraron quienes mandan y que debo respetar mi vida, aleccionándome bajo el agua entre sal y espuma.
He aquí mi carta...
Rael, obra en tres actos
Cuando la conocí, tuvela sensación de haber conocido a uno de esos seres que nutren a los demás con su forma de entender la vida. Inteligente, hermosa y llena de culpas, ávida de vida pero con tanto miedo como yo. Miedo que se siente al estar parado frente a una puerta desde donde no hay retornos.
Ella ama el mar y el mar la llama, su fuerza, reflejo de su propia fuerza la llama. Se mueve hacia esos llamados de modo que parece flotar. Se pierde su mente entre los suaves velos de su alma en vuelo.
Se olvida que no todos los llamados son de la misma naturaleza del mar.
Cuando está en las oscuridades, el orden no funciona, el externo es solo una pantalla. El caos que provoca su espíritu insatisfecho produce destrucciones nucleares cada vez menos posibles de controlar y si bien pareciera que no habrá salida ella logra fijar la mirada en un punto y de ahí se arma una soga desde donde retomar el camino. Ella sabe caminar de vuelta, cuesta tiempo que sus obsesiones se acallen, cuesta sangre que su alma reconozca ciertas esenciales premisas, cuesta berrinches y maldiciones la porfía y tozudez pero al fin de cuentas ella sabe abrir el pecho y escuchar los latidos que indican el pulso que tiene su vida y lo que necesita ese motor para seguir andando.
Cuando la veo nuevamente me doy cuenta que es una mujer de tremenda fuerza y con una capacidad de transformar la mirada para hallar paz. Abierta a las posibilidades, se esta bebiendo la vida a manos llenas y encontrando maneras de no perderse en esas ansias que le da el descubrirse capaz de vivir en plenitud. Ella se da cuenta de los riesgos, cuando están encima de ella.
Rael camina nutriéndose de la vida y nutriendo la vida que camina con ella.
Sigo agradeciendo a la vida y a las personas que ella me ha puesto en el camino. Como retribución le prometí a interdicto su carta, que cuando este lista será compartida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario