"No hay ninguna posibilidad de que seamos pareja, yo siempre te he visto como una gran amiga para mi vida", dijiste mirandome a los ojos hace una semana y pese a agradecer tu honestidad y aceptarlo, me duele, y me culpo de no haber controlado mi pasión que brotaba a borbotones y no haber hecho las cosas bien. Nos conocimos en un mal momento, para ambos, tú con el corazón convaleciente de una ruptura y aún enamorado y yo comenzando a recuperarme de un mal amor y de mis heridas auto infringidas que no terminan de aparecer.
Te quería querer y había decidido hacer las cosas bien pero tarde. Cuando me diste el veredicto, derramé mis lágrimas virtuales en mi copa de vino, las cuales bebí a tragos largos y profundos que sonaban con eco en las paredes desnudas del departamento. Saladas muy saladas, me costo tragarlas y el casillero del diablo no las pudo enmascarar, pero no lloré frente a ti cuando me lanzaste esas palabras terribles que desarmaron todo lo que quería tener contigo..
Y ahí estaba yo de nuevo, sentada frente a un hombre que no me quería de la forma que yo lo quería, tratando de cuestionar tu decisión para dejar al menos una ilusión en mi corazón, afortunadamente estabas consciente de eso y no querías hacerme daño, me respetabas y cuidabas por lo que te empeñaste en convencer a mi corazón de que te dejase de querer. Te saqué todo el cariño que pude ya que quizás cuanto tiempo más deba pasar para encontrar un hombre como tú que sea merecedor de mi amor pero que sea recíproco. Finalmente, a las 3 de la madrugada te fuiste dejando una intensa y fugaz historia en mi corazón que fue buena y sana, llena de lecciones y aprendizajes por capturar y trabajar; aunque me negué a ser tu amiga, cambié de opinión y decidí seguir conectada pues mereces todo mi respeto por ser un hombre increíble de una honestidad admirable difícil de encontrar, demasiado parecido a mí, con menos años a cuestas y más cosas que resolver.
Me sigue doliendo pero por fortuna mi prioridad esta en mi, en cuidarme y quererme y venga lo que venga nada ni nadie cambiará mi norte: salir de este país y estudiar un magister.
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