con mucha lluvia y ríos de barro. Eran sólo mías, nadie más las tenía o se contagiaba y cuando tomaban mis manos para sacármelas me producían un intenso dolor que al recordarlo se me pone la piel de gallina.
Y no se iban, sacaban una y aparecían 3 más, el dolor empezaba a enloquecerme mientras que las orugas moradas con espinas color rojo seguían proliferando, hasta que toque mi oído y sentí que una de ellas entraba a mi cabeza...
Desperté, por fin desperté era una maldita pesadilla, me tomé una botella de agua fría para sentir la realidad de mi cama y mi habitación, suspiré de alivió, me cambie la ropa mojada, como si hubiese estado bajo la lluvia y continué durmiendo. Sin embargo ese dolor que mi subconsciente hizo consciente persiste, y sigue doliendo...¿Será que aún no despierto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario