Cuando me fui de casa, mis padres me empazaron a consentir como nunca antes lo habían hecho, mi madre me habla cariñosamente y mi padre se derrite cuando lo beso y lo abrazo.
Maldita humanidad ilógica, quiero querer lo que tengo, no lo perdido o lo que podría tener que es más sencillo y la recompenza es mayor. ¿Por qué la tendencia humana es hacia el sufrimiento y la infelicidad? Quizas es nuestro castigo evolutivo por nuestra inteligencia mayor.
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