sábado, 25 de septiembre de 2010

Mi orientatlón

Hoy participé en una actividad de trekking en cuesta barriga donde te daban un mapa con puntos de control marcados. Corrí con un amigo que no veía hace un año y hace un año atrás habían pasado 10 de la última vez que lo había visto. Y fue increíble, nos complementámos en nuestras capacidades físicas y de orientación mientras atravesábamos árboles espinosos y nos mojábamos con la neblina convertida en agua en el pasto de un cerro donde se veía padre hurtado y curacaví.
Y entre corridas, íbamos conversando era tan normal el volver a encontrarnos lo que me reafirma nuevamente la relatividad del tiempo, con más canas y menos pelo pero con la confianza suficiente para compartir experiencias y situaciones personales que no compartes con cualquiera.

Rodeada de naturaleza, exigíendole a mi cuerpo el máximo, logramos el primer lugar de nuestra categoría y con las endorfinas al máximo lo único que queremos es volver a repetir esa experiencia. Gracias amigo por compartir conmigo este momento, sabes que para una chica atípica como yo me ha sido imposible encontrar personas de mi género con quien compartir esto y siempre es rico retomar la amistad.

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