jueves, 9 de septiembre de 2021
Insomnio
La bestia del insomnio me ataca a mitad de la noche. Se aloja en mi cerebro, implantando pensamientos nefastos que activan mi sistema emocional generando dolor y lágrimas.
A veces la hago desaparecer prendiendo la luz y tomando algunos de los libros que estan apilados en el velador. En este momento le corresponde mitigar mi ansiedad al "libro del desasosiego" de Fernando Pessoa. En este su diario, deja de ver que padecía de insomnio que era aún más agudo que el mío. ¿Habrá sido su bestia más feroz que la mia? De todas maneras la respuesta es si, por la profundidad de sus escritos en el diario.
Me doy vueltas y vueltas, en un estado soporifero, ni despierta ni dormida, medio soñando medio pensando. Me abrazo a la almohada para mitigar mi soledad. Esa es el arma preferida de la bestia. Gusta de verme sentir abandonada y no querida. Es su comida favorita.
El tener compañía a mi lado no amedrenta a la bestia en eterna vigilia. Cuando tiene apetito de mí, sabe que da igual con quien me encuentre compartiendo la cama. Se alimentará de mi no-sueño de igual forma. La diferencia es que cuando estoy acompañada, mi desvelo esta inundado de poesía, de música, de estar en estado semidormida tan solo para sentir su respiración, su cuerpo cerca del mio, sus movimientos, sus ronquidos, tenerlo solo para mi y disfrutarlo sin que él lo sepa. Poesía efímera, construida en pensamientos, que se suspende en un espacio sin tiempo a esas extrañas horas de la madrugada. En esos momentos, la bestia insomnio y yo nos amigamos para drogarnos de esa única sensación que es sentir amor por un otro disfrutando cada instante de silencio llenado con la presencia de ese otro. De ese hombre que amo en el presente.
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