jueves, 4 de noviembre de 2021
Cartas bajo tu almohada
De un tiempo a esta parte, he perdido la capacidad de expresar en voz alta y de frente, mis emociones y sentimientos. Es como si en todos estos años las palabras se hubiesen desperdiciado, el tiempo y esa energía en liberarlas. Ahora, solo puedo hacerlo en un papel, en un cuaderno, a través de un teclado. Pero solo de forma escrita. Es ahí donde pueden cobrar forma y claridad estos nudos cerebrales y estomacales. En un año ya voy en dos cuadernos y una decena de cartas.
Confiezo que cuando las escribo, no necesariamente están pensadas para ser entregadas, solo nacen como un desahogo obligado y sanador. Hoy decidí entregar unas cuantas, porque no he sido capaz de hablar de mi amor en innumerables oportunidades. Simplemente no soy capaz. Se me anuda la garganta, se me acelera el pulso y mis ojos, como si fueran controlados por algo ajeno a mi voluntad, lagrimean incansablemente.
Por eso, las puse bajo tu almohada para que sean una lectura complementaria para lo que prontamente te tenga que decir. Probablemente, tampoco lo pueda decir de manera directa y me esconda unos días, pues recordé que en esas cartas hay mucha intensidad de mis emociones, pensamientos y percepciones. Ese tipo de visiones para este mundo racional, práctico e individualista son catalogadas de locura y me averguenzo de mostrarlas. Mostrarte cómo mi corazón siente a través de palabras escritas con mala caligrafía sobre una hoja blanca, que son el resultado de mi proceso de sentir, pensar y verbalizar. Es lo que soy, me quedaré guardada entre esas cartas bajo tu almohada. Espero no te espantes, sino más bien que sean una forma de hablarle a tu corazón con transparencia, sinceridad y amor. Un regalo, para ti, Damián, mi amor del Sur.
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