Parto de cero, después de 12 años de cultivar un amor que en su circulo vicioso me generaba desamor a mi misma.
Parto de cero. Dejo atrás el dolor, las heridas, las arcadas de llanto, las lagrimas desparramadas por la ciudad. Todo eso queda en el pasado que ya no existe. Solo existe el aquí y ahora.
Parto de cero y de a poco comienzo a dormir más tranquila.
Parto de cero con un colgante en mi cuello que lleva un corazón al que le falta un pedazo, para recordar que nunca más me permitiré vivir en desamor y que no volveré a maltratarme así nunca más.
Parto de cero. Creía que ya había vivido el dolor más grande de mi vida, que absurdo, uno no puede decretar esas cosas. Y por cada dolor vivido he recibido un aprendizaje, que me han hecho crecer poco a poco y a mi propio ritmo. Han sido muchas cosas que he debido ir sanando y dejando atrás.
Parto de cero, firme y de pie, me limpio las rodillas y me doy un abrazo. Me miro al espejo desde cero y veo el colgante en mi cuello. Me miro a los ojos y repito: nunca más me permitiré vivir en desamor a mi misma.
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