El aire caliente en la noche anunciaba lluvia, hace 2 meses que no la veía luego de haberla tenido presente en mi vida por más de un año y medio. Desperté a medianoche solo para asomarme a la puerta de calle y oler la humedad del aire, para que los recuerdos se intensificaran, para no olvidar como era mi vida en el otro hemisferio, en otra vida.
Necesito estos estímulos físicos para asegurarme que fue real y que no fue un invento de mi mente. Exagero, como siempre, porque pese a recorrer las mismas calles para ir al trabajo y rodearme de la misma gente, siento como ya no soy la misma que tomo un avión y volvío luego de días y años.
No soy la misma, y pago el precio. No se si estoy mas feliz o mas triste. Creo que más tranquila, viviendo la vida un más lentamente, para que no se me vaya de las manos, para no sentir que envejezco, para no verme más arrugada y cansada.
Lo más difícil de todo, es tener que enfrentarme a mi misma, a esa parte de mi que vivia en estos mismos lugares autodestruyendome y valorándome poco. Es una lucha constante de todos los días, de aplicar inteligencia emocional para acallar esa voz torturadora falta de esperanza y ambición que usa la soledad como arma y fundamento primero, nublando la realidad y quitándome la felicidad.
Gracias lluvia por este día, gracias nubes por almacenar la lluvia, gracias viento por haber traído las nubes, gracias a ti por haber enviado el viento. Necesitaba recordar que no soy la de antes y ganar fuerzas para ganar esta pelea. Muchas gracias
Necesito estos estímulos físicos para asegurarme que fue real y que no fue un invento de mi mente. Exagero, como siempre, porque pese a recorrer las mismas calles para ir al trabajo y rodearme de la misma gente, siento como ya no soy la misma que tomo un avión y volvío luego de días y años.
No soy la misma, y pago el precio. No se si estoy mas feliz o mas triste. Creo que más tranquila, viviendo la vida un más lentamente, para que no se me vaya de las manos, para no sentir que envejezco, para no verme más arrugada y cansada.
Lo más difícil de todo, es tener que enfrentarme a mi misma, a esa parte de mi que vivia en estos mismos lugares autodestruyendome y valorándome poco. Es una lucha constante de todos los días, de aplicar inteligencia emocional para acallar esa voz torturadora falta de esperanza y ambición que usa la soledad como arma y fundamento primero, nublando la realidad y quitándome la felicidad.
Gracias lluvia por este día, gracias nubes por almacenar la lluvia, gracias viento por haber traído las nubes, gracias a ti por haber enviado el viento. Necesitaba recordar que no soy la de antes y ganar fuerzas para ganar esta pelea. Muchas gracias
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