miércoles, 8 de febrero de 2012

A mi hermano del alma

Nada te bota, nada te cansa, escucho a lo lejos tu voz tranquila y contenida que me dice que esta todo bien, que te duele pero que no pasa nada, que todo estará mejor y agradezco a la vida haberte conocido, cuanta fuerza, cuanto coraje, cuantas ganas de vivir tienes, mi caballo ariano de elemento fuego, incontenible, soñador  que no aspira a cosas a la mitad sino que quiere todo...
Amo tu intensidad para vivir, y la comparto siendo que no he estado tan cerca del precipicio como tu, lo he visto y me he acercado, pero nunca he temido caer.
Y tú, mi eterno guerrero, caminas todos los días por el borde, te resbalas y te vuelves a parar, sabes que hacia abajo esta el vacío, pero caminas mirando hacia el interior, hacia el valle verde, hacia el mar y las olas, te dejas llevar por los olores y por los sabores, te olvidas del precipicio hasta que resbalas pero sabes como escalar y volver a tu ruta. 

Como sacarte de ahí, no te lo mereces, pero quizás eres el único ser humano capaz de caminar por esa linea fina, enseñándonos al resto de los mortales como nos complicamos por unos baches, saltos y agujeros en nuestros caminos. Nunca dejes de luchar, viniste a este mundo para enseñar a personas como yo como se hace y quisiera estar contigo ahora tomando tu mano, dándote fuerzas y cuidándote, dejate cuidar por quien este a tu lado ahora mientras que yo te cuidaré en sueños, a lo lejos, pero estoy contigo, por siempre y para siempre, compañero de vida, hermano de alma...

No hay comentarios:

Publicar un comentario