Amo tu intensidad para vivir, y la comparto siendo que no he estado tan cerca del precipicio como tu, lo he visto y me he acercado, pero nunca he temido caer.
Y tú, mi eterno guerrero, caminas todos los días por el borde, te resbalas y te vuelves a parar, sabes que hacia abajo esta el vacío, pero caminas mirando hacia el interior, hacia el valle verde, hacia el mar y las olas, te dejas llevar por los olores y por los sabores, te olvidas del precipicio hasta que resbalas pero sabes como escalar y volver a tu ruta.
Como sacarte de ahí, no te lo mereces, pero quizás eres el único ser humano capaz de caminar por esa linea fina, enseñándonos al resto de los mortales como nos complicamos por unos baches, saltos y agujeros en nuestros caminos. Nunca dejes de luchar, viniste a este mundo para enseñar a personas como yo como se hace y quisiera estar contigo ahora tomando tu mano, dándote fuerzas y cuidándote, dejate cuidar por quien este a tu lado ahora mientras que yo te cuidaré en sueños, a lo lejos, pero estoy contigo, por siempre y para siempre, compañero de vida, hermano de alma...
No hay comentarios:
Publicar un comentario