Llegamos a este mundo sabiendo que vamos a morir, es lo único cierto pero de alguna manera es olvidado. Van pasando las horas, los días, los años y tragedias como el accidente aereo de los 21 angustian a la gente y los envuelven de un velo de tristeza y angustia fugaz y superficial.
Cuando se vive con la certeza que vas a morir, se aprende que cada día pasado no tiene precio, es un regalo y que ese obsequio del destino debes agradecerlo y aprovecharlo para construir: tu legado....
El legado de tus obras, tus palabras, tus errores y tus aciertos, que vas viviendo y que se va conectando con otras historias, otras vidas en las cuales vas dejando marcas, enseñanzas, risas y llantos. Resumiendo, como afecta tu existencia al universo mediato y el inmediato.
Soy consciente de mi existencia y una voz dentro de mi me dice que puedo expandir mi legado, que mi paso por esta vida no es sólo para comer y respirar y que puedo hacer cosas grandiosas por otros.
Estos 21 son un ejemplo de legado, de alguna u otra manera, para bien o para mal, su vida influenció la de otros y estaban trabajando por un Chile mejor ayudando a los que perdieron sus casas y en esa entrega perdieron sus vidas pero engrandecieron su legado en un momento en que se necesitan líderes como ellos entregados y desinteresados. Soy una convencida que todo en esta vida pasa por algo, quizás esta tragedia debía ocurrir en estos momentos de tanta hostilidad y poco diálogo en nuestra tierra, que estas personas de buen corazón abran las puertas para reconstruir el Chile que ellos soñaban de mayor unidad y menos egoísmo, más respeto y menos violencia. Es el Chile que yo quiero desde esta tierra extraña, al cual volveré en un poco tiempo y de corazón deseo que se aprenda la lección.
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